1. Introducción
La imitación es un acto natural e innato tanto en humanos como en animales. Imitamos desde nuestros
primeros días de vida como forma de aprendizaje y de socialización, siendo el acto imitativo un pilar
fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje (Duarte et al. 2021).
Íntimamente relacionadas al aprendizaje por imitación encontramos las neuronas espejo o especulares.
Fueron descubiertas por Rizzolatti y su equipo de colaboradores en 1991 y son un tipo de neuronas motoras
que se activan cuando realizamos un movimiento, pero también cuando observamos dicho movimiento
(Burgos y Cabrera 2021). Podrían considerarse como las precursoras del aprendizaje por imitación que
“facilita el aprendizaje cooperativo, la adquisición de pautas de comportamiento y la transmisión de la
cultura” (Ayala-Pizarro y Espinosa 2020, 7). En la misma línea, según Burgos y Cabrera (2021) la interacción
entre pares y el trabajo cooperativo activan mucho más las neuronas espejo, y por ende se refleja en un
mayor aprendizaje.
Fritzen y Wolffenbüttel (2024) en los resultados de su estudio sobre el aprendizaje musical de los bebés por
medio de la imitación y el sistema de neuronas espejo aportan que el desarrollo musical se establece por
medio de tres tipos de imitación: la melódica, la afectivo-musical y la rítmica.
En el ámbito musical, las técnicas imitativas aparecen ya en los siglos XII y XIII, y han evolucionado desde los
organa, conductus y motetes de esta época hasta otras formas canónicas como la rota, la caccia italiana y la
chace francesa del siglo XIV. A partir del siglo XV la imitación adquiere relevancia, pero no se consolida hasta
el año 1500 de la mano de Josquín y sus contemporáneos, manteniéndose como técnica básica de
composición hasta mediados del siglo XVIII (Randel 2004). Existen diferentes “procedimientos
contrapuntísticos como la imitación directa, inversa o retrógrada, por aumentación, por disminución, la
imitación canónica, el contrapunto invertible, el stretto o el episodio” (Lorca 2012, 01).
Por otra parte, encontramos también algunos tipos de ejecución del canto cristiano primitivo de canto
alternado denominados antifonal y responsorial. En el primero, se alternan los versículos entre dos
participantes o dos mitades de coro, mientras que en el segundo, el solista presenta las partes nuevas y el
coro los estribillos (Randel, 2004).
Otra técnica compositiva basada en la imitación es el canon, en la que una voz (dux) es imitada por otra
(comes). Existen diferentes tipos de cánones como: el canon estricto, el canon circular, el canon en espiral,
el canon enigmático, y el canon mixto. En ellos, algunos factores determinantes son: el número de voces, la
distancia de entrada, el intervalo de entrada, la dirección y movimiento del comes, y la relación de tempo
entre el dux y el comes (Michels et al. 1998).
A nivel didáctico, el canon fue utilizado en el siglo XVII en el solfeo cantado, y en la enseñanza del canto y
del contrapunto, y en el siglo XVIII también fue utilizado por muchos músicos para la educación del canto.
Compositores como Orff, Kodály, Dalcroze, y Willems, entre otros, convirtieron el canon en una de las
técnicas imitativas más representativas para el aprendizaje de la polifonía, el contrapunto, la armonía y el
canto coral, e incluso, compusieron cánones con una finalidad únicamente didáctica (Lucato 1998). En la
última década, Tejada (2014) publica una serie de canciones y cánones destinados a la educación musical y
la didáctica de las lenguas extranjeras donde aporta una gran cantidad de cánones estrictos de tres a ocho
voces. Por otra parte, Arnau-Mollá y Romero-Naranjo (2023b) afirman que el canon posee una vital