la frecuencia cardíaca, temblor, sudoración e incluso conductas de escape o huida. Pero la alternativa
farmacológica, en contrapartida, puede tener otros efectos no deseables, como es el aplanamiento de la
emocionalidad necesaria que requiere sentir el intérprete para transmitir a la audiencia; y por otro, toda la
emoción positiva que también puede llevar a sentir el tocar ante otros en un escenario. Por tanto, la solución
farmacológica puede ayudar, pero no resuelve el problema de base: la gestión adecuada de la ansiedad. Para
ello, el intérprete debe tener un cierto control sobre ella para no verse sobrepasado.
En la búsqueda de otras vías no basadas únicamente en lo farmacológico, se torna fundamental el trabajo
con este alumnado del conservatorio desde un doble eje. Por una parte, el trabajo desde los docentes del
propio conservatorio, como personas adultas futuras compañeras de profesión que han podido lidiar con
esta ansiedad escénica y aprendido a controlarla, y que pueden empatizar y aconsejar al alumnado cómo
afrontar esta situación. Por otra parte, el trabajo de apoyo psicológico que puede brindar un terapeuta o
coach, que puede reforzar el trabajo docente y dotar de herramientas de control de la ansiedad, en especial
en los casos más extremos.
La posibilidad que se brinda en esta ocasión es precisamente la atención a ese doble eje, y es que desde el
Conservatorio Profesional de Música “Rafael Frühbeck” se ha abierto la posibilidad de matrícula en una
asignatura optativa para alumnos de 5º y 6º curso de grado profesional, denominada “Iniciación a la
Musicoterapia” desde el curso 2021-2022. Esta asignatura pretende satisfacer, por un lado, una necesidad
académica, en la que se mostrará cómo es el trabajo que realiza el musicoterapeuta (cómo influye la música
en el ser humano, con qué colectivos trabaja un musicoterapeuta, cómo adapta este el recurso musical a la
relación de ayuda, qué estudios son necesarios para poder ejercer la musicoterapia, qué técnicas y métodos
existen, etc). Por otro lado, a través de dinámicas propias de la musicoterapia, propone un camino hacia la
introspección, conocimiento de uno mismo, gestión de las emociones y canalización, todo ello con el medio
musical como vía, ofreciendo herramientas nuevas al alumnado para que la música propia de cada alumno
alcance su máximo potencial, minimizando los efectos minadores que la ansiedad escénica pueda producir
en este. De hecho, esta asignatura es llevada a cabo por una profesora que realizará las labores propias de
docente y que además es musicoterapeuta, un doble perfil que puede satisfacer las necesidades académicas
y de asistencia emocional del alumnado.
Precisamente, en los conservatorios de música se debería dar respuesta a esta asistencia emocional hacia el
alumnado. En este sentido, y haciendo referencia al Real Decreto 1577/2006, de 22 de diciembre, por el que
se fijan los aspectos básicos del currículo de las enseñanzas profesionales de música reguladas por la Ley
Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, se puede apreciar cómo, dentro de los objetivos específicos
de las enseñanzas profesionales de música, se hace referencia a los elementos básicos de la música, lenguaje
musical, oído interno, historia, interpretación etc. En este sentido, en su artículo 3, apartado a, se indica que
el alumnado debe adquirir las capacidades que le permitan “superar con dominio y capacidad crítica los
objetivos y contenidos planteados en las asignaturas que componen el currículo de la especialidad elegida”
(p.2854). Por su parte, en el mismo artículo, apartado I, indica que el alumnado debe ser capaz: “actuar en
público con autocontrol, dominio de la memoria y capacidad comunicativa”. (p.2854)
Como se aprecia, en este texto legislativo es palpable la exigencia que implica el estudio del instrumento
compaginado con el resto de los estudios oficiales que a su vez realizan los alumnos, y esto genera en el
alumnado una tensión emocional y física que se acumula y de la que en muchas ocasiones no tienen la
capacidad o las herramientas adecuadas para gestionar ese “peso emocional” que supone en el estudio del