CHAMADA ALETRIA - v. 37, n. 2 (abr. - jun. 2027) Dossiê: Literatura y democracia
CHAMADA ALETRIA - v. 37, n. 2 (abr. - jun. 2027) Dossiê: Literatura y democracia
CHAMADA ALETRIA - v. 37, n. 2 (abr. - jun. 2027)
Organizadores:
Aline Magalhães Pinto (UFMG)
Henrique Estrada Rodrigues (PUC-RIO)
Roberto Said (UFMG)
Fecha límite para el envío de las propuestas: 03 Septiembre de 2026
Literatura y democracia
Las articulaciones entre la literatura moderna —entendida desde su carácter ficcional— y la democracia, que constituye el horizonte político y social de nuestro tiempo, conforman sin duda el horizonte del pensamiento contemporáneo. Entendemos que la democracia, sus debates y conflictos, no son solo materia temática para la novela, sino que el propio ejercicio de la literatura es concebible en relación con la acción política democrática. Es lo que J. Derrida destaca en la célebre entrevista que concedió a Derik Attridge en 1992, al señalar la forma en que la literatura, parece autorizada a «decirlo todo» (tout-dire), principio que la conecta históricamente, a su vez, con el surgimiento de una noción moderna de democracia. No necesariamente una democracia ya establecida, sino una democracia por venir, como la experiencia de una «promesa comprometida», en palabras del filósofo. Esta sensibilidad hacia lo literario encuentra afinidad en las formulaciones, por ejemplo, de Michel Foucault, Roland Barthes, Gilles Deleuze y, más recientemente, en Jacques Rancière. Pero el problema aquí planteado también despierta el interés de otras tradiciones del pensamiento, así como de otros campos de estudio, aunque den lugar a orientaciones y resultados distintos. Se construye sobre todo a partir de diferentes modos de interrogar la modernidad, en la filosofía, en la teoría de la historia, en la crítica cultural, en teóricos y críticos tan diferentes entre sí como Walter Benjamin, Paul Ricoeur, Eric Auerbach, J-L Nancy, H. Blumemberg, H. White, J. Habermas, R. Koselleck, entre otros. Habermas, por ejemplo, destaca el papel fundacional de la esfera pública literaria, que se desarrolla con relativa libertad respecto a las autoridades de la Iglesia y del Estado, para la creación de una esfera política moderna y un ethos de debate crítico.
En la actualidad, el debate entre literatura y democracia adquiere nuevos contornos y urgencia, teniendo en cuenta los efectos provocados por la acción conjunta entre: a) la desinformación, entendida como una forma de comunicación socialmente estructurada, que perturba los parámetros interpretativos utilizados como instrumentos de interpretación del mundo por el sujeto común; b) la fragmentación y la reordenación del espacio público, impactado por las redes comunicativas de los medios digitales que desplazan la lógica moderna de la credibilidad hacia la del compromiso, y c) la creciente presencia de la IA en todas las esferas de la vida social. En este escenario, surgen demandas de investigación sobre las formas de conciencia acerca de la ficción, con el fin de evaluar sus modos de funcionamiento, en la literatura, en el ámbito audiovisual y en el turbulento espacio discursivo político en el que la democracia, y su tradición, es reivindicada por sujetos y agencias en conflicto. Están en juego las ambigüedades políticas, artísticas y epistémicas que abren nuevas indagaciones sobre la verdad histórica y la forma de la ficción literaria, atravesando los ángulos que las tangencian: la elección ética, la experiencia estética y las representaciones de la realidad.
Si, de hecho, el problema planteado supone un reto para los estudios contemporáneos, al poner en juego la comprensión tanto de la democracia como de la literatura, tanto de la ficción como de la verdad, convoca en igual medida movimientos de relectura en diferentes configuraciones temporales e históricas, en las que se plantea el debate sobre ambos conceptos, no sin controversias, ya sea en la producción ficcional, en sus diferentes modalidades, ya sea en la producción crítica y teórica de diversas áreas del conocimiento. En este sentido, comprender mejor las relaciones entre la ficción literaria y la democracia implica ir más allá del marco de la modernidad para considerar concepciones, a veces divergentes, del papel de la ficción literaria en un régimen democrático. Al mismo tiempo, para repensar los posibles significados de la democracia, parece pertinente retomar el debate sobre el público lector, ya que solo a partir de una comunidad de lectores podría atribuirse a la literatura un papel de cuestionamiento crítico de las normas democráticas, en nombre de los valores morales del individuo o, por el contrario, de las exigencias políticas colectivas.
Este número temático de la revista Aletria invita a reflexionar, desde diferentes perspectivas teóricas, sobre las relaciones entre literatura y democracia, teniendo en cuenta la historicidad inherente que allí se pone de manifiesto. Más allá del ámbito de los estudios literarios, se aceptan textos procedentes de investigaciones interdisciplinarias y/o de otras áreas del conocimiento interesadas en el tema.